Soneto 6 de Shakespeare
No dejes que la mano, del invierno malogre,
tu verano sin antes, ver como te destilas.
Endulza un recipiente y atesora un lugar
con tu dulce belleza, antes de que marchite.
Nunca es prohibida usura, cobrar el interés,
que alegra a quien contrajo, de buen ánimo el préstamo.
Esa es tu obligación, crear un semejante
y si creas a diez, diez veces más feliz.
Diez veces más feliz, serás de lo que eres,
si los diez que has creado, a ti se te parecen.
¿Qué podrá hacer la muerte, cuando tengas que irte,
si tú sigues viviendo en esa descendencia?
No seas egoísta, por tener la belleza,
ni que herede la muerte, tu alma entre gusanos.

